viernes, 3 de agosto de 2012

LAS BEJARANO

Pocas son las oportunidades que el público capitalino tiene la oportunidad de ver en sus teatros propuestas escénicas que hagan puente con su pasado. Por lo general, los sainetes, dramas históricos y comedias pergeñadas en las primeras décadas del s. XX aluden a una Caracas que, por múltiples razones se ha ido diluyendo ante factores temáticos / argumentales que aluden a la moderno o porque hablan sobre problemas del individuo enfrentado a una cambiante realidad. El sainete como género tiende a captar más al público de cierta edad; sino ¿qué decir de clásicos de Guinand, Saavedra e incluso, muchos modernos como los de Humberto Orsini?; característicos por emanar ese reflejo de la idiosincrasia de un tiempo que marcaron vinculación con el alma nacional.

Kabré Teatro más allá de haber abierto varios frentes creativos con piezas para adultos y niños abordaron el género del sainete con solvencia. En tal sentido, han venido exhibiendo con rotundo éxito una obra versionada en uno de los cuentos de Rafael Arraíz bajo la correcta dirección de Wilfredo Tortosa. Producción que se está convirtiendo en un hecho popular entre los espectadores de la ciudad. Me refiero a: Las Bejarano.

El domingo 21, este “sainete republicano” capto al público que lo vio en el Teatro Catia porque tienen ese toque artístico que nadie niega. La historia de tres hermanas contextualizadas en la Colonia que se atrevieron a crear una fisura a la ortodoxia de mantuanos y peninsulares del s. XVIII terminó constatándose como leyenda propia no porque sus heroínas fuesen pardas sino porque a través de ellas su hacer fue reconocido a través del tiempo (la torta Bejarana); incluso, porque hicieron contraste contra los cánones socioculturales que las rechazaban.

Texto pleno de humor, salpicado de sabor e historia local, impregnado de una historia que enseña más cuando no es escrita con “H” mayúscula sino con esa “h” minúscula que nos inspira a releerla con ojo acucioso porque allí esta para que esa Venezuela del s XXI no olvide sus orígenes. Las Bejarano como trabajo teatral exhibió un compacto nivel de producción en vestuario, ambientación y manejo de elementos de utilería; su mejor logro estuvo en la eficacia actoral que hizo que estas “hermosas morenas” refulgiesen con desparpajo.

Planta de movimientos calculada para sacar partido cada una de las escenas; iluminación de David Blanco acorde a cada situación y escenografía referencial diseñada por Eduardo Romero. Sobre las tablas la inocultable eficacia de un grupo de actores que supieron situarse dentro de sus papeles para rubricar una efectivo trabajo. Caracterizaciones compactas de Andy Pérez colmo Magdalena, Jean Manuel Pérez (Belén) así como el desenvuelto Ernesto Montero (Eduvigis) crearon un agradable momento que se aplaude y ¿Por qué no?, que vale la pena verlos en otro momento.

Épale, Suplemento Cultural de Ciudad CCS
Domingo 28.07.2012